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Extracción del útero o Histerectomía, ¿Por qué?

Dra. Johana Rodríguez de Aparicio

Ginecóloga Obstetra

Provincia de Chiriquí

Tel. 777-8076 / cel. 6225-5836

 

Al momento de realizarse una cirugía ginecológica, la paciente entra en una situación de estrés dado que dicho paso es un momento determinante en su vida, la mayoría de las veces el tratamiento definitivo para una patología que ha podido causar alteraciones en su diario vivir.

 

Por eso, es importante que la mujer esté bien informada sobre el tipo de cirugía y el motivo por el cual se le realizará, además de decidir en conjunto con su médico tratante el mejor abordaje. En esta ocasión, hablaremos de la Histerectomía.

 

 

Se trata de una operación para extraer el útero (matriz) de la mujer. A menudo, se extraen uno o ambos ovarios y las trompas de Falopio al mismo tiempo que se realiza la histerectomía. Si se retiran los ovarios de una mujer antes de que llegue a la menopausia, la repentina pérdida de su principal fuente de hormonas femeninas le causará súbitamente la menopausia (menopausia quirúrgica), lo que podría ocasionar síntomas más graves que una menopausia natural, aunque dicha circunstancia puede manejarse con terapia de reemplazo hormonal.

 

Tres formas

Esta cirugía puede realizarse por medio de 3 abordajes quirúrgicos:

 

  • Histerectomía vaginal: el útero se extrae a través de un corte en la parte superior de la vagina. No hay incisión abdominal. Generalmente, causa menos complicaciones que la histerectomía abdominal o laparoscópica.

 

Su tiempo de curación puede ser más corto que con la cirugía abdominal, con un retorno más rápido a las actividades normales. Se recomienda como primera opción cuando sea posible.

 

  • Histerectomía abdominal: Sucede al extraer el útero a través de una incisión en la parte inferior del abdomen. Se puede realizar incluso si hay adherencias o si el útero es muy grande.
    Está asociada con un mayor riesgo de complicaciones que la histerectomía vaginal o laparoscópica, tales serían: infección de la herida, sangrado, coágulos sanguíneos y daño a nervios y tejidos. Generalmente, requiere una estancia hospitalaria más prolongada y un tiempo de recuperación más largo.

 

  • Histerectomía laparoscópica: se realiza a través de incisiones pequeñas (de media pulgada de largo) en el abdomen. Un laparoscopio insertado a través de una de estas incisiones permite al cirujano ver los órganos pélvicos.
    El útero puede ser removido en pedazos pequeños a través de incisiones, o a través de la vagina. La cirugía laparoscópica resulta menos dolorosa, tiene un menor riesgo de infección y requiere una estancia hospitalaria más corta.

 

Causas

 

Las principales indicaciones que generan la puesta en marcha de una histerectomía son:

 

  • Fibromas uterinos: Los fibromas o miomas son tumores comunes benignos (no cancerosos) que crecen en el músculo del útero; es la principal indicación de histerectomía a nivel mundial. A menudo, los fibromas son asintomáticos y no requieren tratamiento, normalmente se encogen después de la menopausia, pero en ocasiones los fibromas causan fuerte sangrado o dolor, dependiendo de su tamaño y localización.

 

En ocasiones son tratados con medicamentos para controlar la pérdida de sangre o la molestia. Sin embargo, en el caso de padecer una fibromatosis refractaria la opción final sería una histerectomía.

 

  • Endometriosis: Esta es otra condición benigna que afecta al útero. Se da principalmente en pacientes menores de 45 años. Ocurre cuando el tejido endometrial (el revestimiento interior del útero) comienza a crecer fuera del útero y sobre órganos adyacentes. Esta condición puede causar períodos menstruales dolorosos, sangrado vaginal anormal y algunas veces infertilidad. Las mujeres con endometriosis muchas veces reciben tratamiento con hormonas que reducen sus niveles de estrógeno.

Puede realizarse una cirugía para extraer los parches de tejido endometrial que causan los síntomas, por medio de laparoscopia o laparotomía. Como regla general, una histerectomía no se realiza a menos que haya fallado algún otro tratamiento.

 

  • Prolapso del útero: Esta es una condición benigna en la cual el útero se desplaza de su lugar normal hacia la vagina, es causada por el debilitamiento y ensanchamiento de los ligamentos y tejidos pélvicos. También pueden afectarse otros órganos como la vejiga.
    El parto, la obesidad y la pérdida de estrógeno después de la menopausia pueden contribuir a la aparición de este problema. El prolapso del útero es la indicación principal para histerectomía vaginal.

 

  • Cáncer: Los tipos de cáncer que afectan a los órganos de la pelvis representan cerca del diez por ciento de todas las histerectomías realizadas. El cáncer endometrial, el cáncer cervical y el cáncer de los ovarios o de las trompas de Falopio requieren a menudo de una histerectomía.

 

Otras razones por las cuales se realizan las histerectomías incluyen dolor pélvico crónico, abundante sangrado durante o entre los períodos y la enfermedad pélvica inflamatoria crónica.

 

Consideraciones

 

Si usted sufre de una condición que no sea cáncer, como fibromas, endometriosis o prolapso del útero, hay otros tratamientos que deberían probarse primero. En la mayoría de los casos, no es necesario hacerse una histerectomía inmediatamente. Pese a esto, si sufre de problemas continuos y severos de dolor pélvico y sangrado uterino anormal, habiendo probado otros tratamientos sin resultar solución alguna, una histerectomía puede darle un grato alivio.

Es importante conocer los riesgos quirúrgicos que se pueden presentar en una histerectomía. Algunas veces, órganos pélvicos como la vejiga y el intestino se lesionan durante la misma. La histerectomía también se relaciona con la incontinencia urinaria (problemas para retener la orina), la pérdida de la función ovárica y la menopausia precoz.

 

 

Si llegara a ser el caso…

 

  • Hable con su ginecólogo acerca de las opciones. Pregunte sobre otros tratamientos disponibles para su condición.

 

  • Interrogue sobre las posibles complicaciones de la cirugía.

 

  • No olvide que cada mujer y cada situación son diferentes. Una buena elección de tratamiento para una, no necesariamente representa la mejor elección para otra.

 

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